taza de café

El perro la miraba como si creyera sus palabras, pero Elinor no las creía. No. Ella no era Lengua de Brujo. Aunque lo
intentara una docena de años o más… las palabras no resonaban cuando ella las pronunciaba. No cantaban. No como ocurría
en el caso de Meggie y Mortimer… o el tres veces maldito Orfeo. A pesar de haberlas amado tanto durante toda su vida.

La hoja tembló entre sus dedos cuando se echó a llorar. Ah, las lágrimas retornaban, a pesar de haberlas contenido tanto
tiempo, todas las lágrimas de su corazón. De su corazón sencillamente desbordado. Elinor sollozaba tan fuerte que el perro
se encogió, asustado. Qué absurdo que gotease agua de los ojos cuando lo que le dolía era el corazón. En los libros, las heroínas
trágicas solían ser terriblemente hermosas. Ni una palabra sobre ojos hinchados o una nariz enrojecida. «A mí siempre se
me pone la nariz roja de llorar», pensó Elinor. «Seguramente por eso no aparezco en ningún libro.»

Muerte de tinta
Cornelia Funke

[Qué ganas le tengo, qué ganas... ¿os imagináis poder leer y que lo leído cobre vida? Por cierto, he visto el trailer de la peli: prefiero no pronunciarme, pero creo que por lo menos no será un desastre como el de Eragon]