Hoy he dado mi última clase de sintaxis.
Ya estoy oficialmente pobre y sin trabajo, xD

He estrenado las sandalias. Hace calor. Me he puesto los piratas, me dan igual mis piernas blancas.
He cogido la cámara de fotos y un libro de relatos de Roald Dahl y me he ido a ver la crecida del Ebro.
Las fotos están colgadas en mi blog de Zaragózame.

Estaba leyendo tan tranquilamente y una mariquita se ha posado en mi muñeca. Ha estado ahí, leyendo conmigo un relato de Dahl de una máquina capaz de escribir bestsellers, pero, cuando he sacado la cámara para hacerle fotos, ha volado.
Hay mariquitas, hay sol y llevo sandalias. Es verano.
Lástima que todavía me quede un examen y esa cosa llamada conciencia a la que no he conseguido exiliar de mi mente me ha obligado a volver a casa. Bueno, eso, y que tenía que escribir un par de cosicas antes de bajarme al Dorado a tomar un café con Saray. Puf, los apuntes de Lingüística siguen en la estantería. Hay tiempo, hay tiempo hasta el día 12.
El café de final de la tarde de verano.
Esperemos que no se nos lleve el Ebro.

Ranitas hablando de la crecida del Ebro
[Ranicas hablando de la crecida del Ebro, cuando antes disfrutaban de esta vista mientras hablaban de los avances en las obras de la Expo. ]

El agua siempre es buena, dicen mis abuelos.
Ains, el agua es buena hasta que la vea bajar puente almozara y valle de broto hacia abajo. Ya verás que risas, ya…
Suena el disco de Amaral en el salón. Ya lo tengo. Y las entradas también. Las tenía compradas desde hacía más de dos semanas y las recogí el mismo día que se acabaron.

Me voy a seguir peleando con pixeles y tamaños de fotos para colgarlas en el blog ^^
Ya puedo leer cosas que no sean hispánicas. Le toca el turno a un libro de Alfredo, le tengo ganas y más si va dedicado con una firmica de cierta violonchelista a la que le soplan aires favorables. Unas terminan la carrera y otras la empiezan, ya ves…