Estaba estudiando Francés para intentar aprobar mañana cuando me he dado cuenta de que no me enteraba absolutamente de nada con el libro logsiano y lleno de coloritos y dibujos que nos han mandado comprar en primero de carrera. Así que me he ido a la estantería del otro cuarto a coger un par de libros del año catapúmchispúm 1933 y 1949, a ver si me aclaraban las cosas. En las tapas rojas pone Método Perrier de Lengua France, de las ediciones Perrier en Barcelona y sus páginas ya empiezan a amarillear.

Me encanta guardar cosas -recortes, pétalos de flores, entradas, tickets- entre las páginas de los libros, pero me gusta mucho más encontrármelas.
De entre las páginas con olor a polvo y a viejo de un manual que sigue el método de gramática y traducción (mañana también tengo examen de G.E.L.E.) se ha caído un papel de periódico, amarillento, con forma rectangular y tipografía antigua.
En una cara se podían leer palabras como: Generalísimo, aviadores, rojos, Francia, escuela, España, ministros republicanos, comunistas rusos, banco.
Por la otra cara, he encontrado este poema:

El último gesto

Deja que vea a mi sangre, cómo me engalana el pecho
y tiñe el escapulario de la Virgen que venero.
No me tapones la herida quiero estar largo en el suelo
¡que entren en mi corazón las luces de los luceros
que hacen la Guardia Imperial a Dios en el firmamento!
No nombres el hospital que ya sabes que me muero
y muero de buena muerte y al morir pido por lecho
esta trinchera con fango a la que artesona el cielo.
Ponme el rosario en la mano, saca el retrato que tengo
en la cartera… es mi madre… y ansío dejarle un beso
de despedida… Después me acompañas en el rezo
Pero… apártate un poquito… que tal y como estás no veo
el mástil con la bandera agitada por el viento.
¡Qué bien que silban las balas el anuncio de mi entierro!
¿Por qué te achicas… te achicas… y voy creciendo… creciendo…?

Pedro Galán