… que en mayo del 68, los estudiantes franceses pidieran mejoras y cambios, mientras nosotros celebrábamos ganar Eurovisión con una canción de letra tan profunda como la, la, la.
… que el año pasado, otra vez los estudiantes franceses se manifestaran en contra de la República por favorecer los contratos basura para los estudiantes, mientras aquí había manifestaciones para legalizar el botellón en las calles.
… que el ciclón Nargis haya provocado 100.000 muertos y muchas inundaciones y aquí discutamos por sinónimos como trasvase/cesión temporal de agua.
… que tenga más audiencia el fútbol que El Pianista.
Os dejo un fragmento del discurso de Harold Pinter, en agradecimiento por su Premio Nobel de Literatura en 2005. Ahora mismo no recuerdo cómo he llegado hasta él, supongo que clicando y saltando de blog en blog -gran técnica para el descubrimiento y el cotilleo de nuevos espacios virtuales- pero merece la pena perder unos minutos leyéndolo:
Os digo que Estados Unidos son sin duda el mayor espectáculo ambulante. Pueden ser brutales, indiferentes, desdeñosos y bárbaros, pero también son muy inteligentes. Como vendedores no tienen rival, y la mercancía que mejor venden es el amor propio. Es un gran éxito. Escuchen a todos los presidentes de Estados Unidos en la televisión usando las palabras, “el pueblo americano”, como en la frase, “Le digo al pueblo americano que es la hora de rezar y defender los derechos del pueblo americano y le pido al pueblo americano que confíe en su presidente en la acción que va a tomar en beneficio del pueblo americano”.
Es una estratagema brillante. El lenguaje se usa hoy en día para mantener controlado al pensamiento. Las palabras “el pueblo americano” producen un cojín de tranquilidad verdaderamente sensual. No necesitas pensar. Simplemente échate sobre el cojín. El cojín puede estar sofocando tu inteligencia y tu capacidad crítica pero es muy cómodo. Esto no funciona, por supuesto, para los 40 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y los dos millones de hombres y mujeres prisioneras en los vastos “gulags” de las cárceles, que se extienden a lo largo de todo Estados Unidos.
Estados Unidos ya no se preocupa por los conflictos de baja intensidad. No ven ningún interés en ser reticentes o disimulados. Ponen sus cartas sobre la mesa sin miedo ni favor. Sencillamente les importan un bledo las Naciones Unidas, la legalidad internacional o el desacuerdo crítico, que juzgan impotentes e irrelevantes. Tienen su propio perrito faldero acurrucado detrás de ellos, la patética y supina Gran Bretaña
Hemos de vivir en un mundo sustentado por unas cuantas palabras y, si las destruimos, tendremos que sustituirlas por otras. Ellas son los verdaderos atlas del mundo; si una de ellas nos falta antes de tiempo, nuestro universo se arruina. Juan de Mairena, Antonio Machado.
Daegil
Mayo 8th, 2008 at 10:00 pm
Hay cosas como esas que yo tampoco entiendo. A la gente le gusta sentarse en el colchón y no tener que pensar, o eso es lo que creen que les gusta.
Luis-Mi
Mayo 9th, 2008 at 8:21 pm
sabes lo que pasa, que España está podrida y… sabes de quién es la culpa?? jaja
En España siempre han pasado cosas así, todo nos llega tarde porque nosotros tenemos “temas más importantes” que resolver. Una sociedad, bajo mi punto de vista, contaminada por el bienestar propio y la idolatración de gentes que no hacen más que mentir. Para mí este país es de lo peorcito que hay en el primer mundo. Es que a la política y todo lo que intenta “solucionar” las cosas como tapadera para enriquecerse de poder (y, por supesto, de dinero) lo aborrezco.
Sí que voy a saltar en defensa del fútbol, lo siento, pero es que la película del Pianista la había puesto en el mismo canal hacía dos o tres meses. Yo, como muchísima gente, la tengo original y es una de mis películas favoritas. El fútbol se ha hecho con medio mundo y, en España, aun es más flojo el nivel de fanatismo comparado con Reino Unido (estos ingleses…)
Bueno Nere… que voy acabando el segundo terceto…
papalbina
Mayo 14th, 2008 at 1:39 pm
quiza esa sea una de las razones por las que no quiero volver a españa y me encuentro tan agusto lejos de ella. no sé…