Hoy me ha venido a la mente la mañana que pasé en la biblio hará… una semana.
Un jueves, tranquilamente, me dirigí a la Biblioteca María Moliner, con todos mis buenos propósitos de sacar libros para terminar de documentarme para ese estupendo, largo, laborioso y complicado trabajo de Literatura Medieval que tengo que entregar el 4 de Marzo.

[Ya sabéis por qué no respondo mails largos -perdón, Lyl-, por qué no actualizo Journals -perdón, DAfriends-, por qué no leo por RM y LGG -perdón, foristas-, por qué no hago la estantería y me apunto al Reto de una vez -perdón, BC-, por qué no quedo para cafés -perdón Katia, Andrés, Lyl, Pilar... uf, esta lista es interminable-, etc]

…quéparéntesismásgrande…

Prosigo:

Érase una vez una niña, ingenua, buena estudiante y con mejores propósitos, entrando en la biblio de su Universidad. Pide los libros. Estupendo, tres están en Huesca y Teruel, me los traerán.
Averigua -¡ella solita!- la diferencia entre Sala General, Especializada y Hemeroteca, mas salas anexas, salas comunes, fotocopiadora, varias escaleras externas e internas, salas que se comunican, etc.
No cae en la tentación de intentar llevarse una Hispanic Review de la Hemeroteca. Descubre enchufes para laptops y flexos de mesas individuales para estudiar.
Hay un montón de libros sobre el Romancero O.o
Los ordenadores son más patatas que mi querido y viejo amigo Tocho.
Hay muchamuchamucha gente en la biblio.
Hay libros muymuy viejos que quiero cotillear.
Puedes campar a tus anchas, es un espacio libre de humos, con libros, mesas y bolígrafos.

Y puedes leer tranquilamente, tienes muchos ejemplares a consultar, mola eso de perderse por las estanterías y quiero acampar alguna noche allí dentro.

Y da tiempo a dibujar cosas como éstas:


La señorita Ladynere seguirá narrando sus increíbles descubrimientos en el siguiente capítulo de Una mañana en la biblioteca