Archivo del 21 de Febrero de 2008
Romance de Bernal Francés
Sola estoy en mi casa
namorando mi cojín;
¿quién será ese caballero
que a mi puerta dice “Abrid”?
- Soy Bernal Francés, señora,
el que te suele servir
por la noche en la cama,
por el día en el jardín.
Alzó sábanas de holanda,
cubrióse de un mantellín;
tomó candil de oro en mano
y la puerta bajó a abrir.
Al entreabrir de la puerta,
él dio un soplo en el candil.
- ¡Válgame Nuestra Señora,
válgame señor San Gil!
Quien apagó mi candela
puede apagar mi vivir.
- No te espantes, Catalina,
ni me quieras descubrir,
que a un hombre he muerto en la calle,
justicia va tras de mí.
Le ha cogido de la mano
y le ha entrado al camarín;
sentóle en silla de plata
con respaldo de marfil;
bañóle todo su cuerpo
con agua de toronjil;
hízole cama de rosa
cabecera de alhelí.
- ¿Qué tienes Bernal Francés,
que estás triste a par de mí?
¿Tienes miedo a la justicia?
No entrará aquí el alguacil.
¿Tienes miedo a mis criados?
Están al mejor dormir.
No temo yo a la justicia,
que la busco para mí,
ni menos temo criados
que duermen su buen dormir.
- ¿Qué tienes, Bernal Francés?
¡No solías ser así!
Otro amor dejaste en Francia
o te han dicho mal de mí.
- No debo amores en Francia
que otro amor nunca serví.
Si temes a mi marido,
muy lejos está de aquí.
- Lo muy lejos se hace cerca
para quien quiere venir,
y tu marido, señora,
lo tienes a par de ti.
Por regalo de mi vuelta
te he de dar rico vestir,
vestido de fina grana
forrado de carmesí,
y gargantilla encarnada
como en damas nunca vi;
gargantilla de mi espada,
que tu cuello va a ceñir.
Nuevas irán al francés
que arrastre luto por ti.
[Sí, esa cosa que brilla un poco es la cuchara de mi vaso de café. Es que estaba muy dormida y las tazas eran muy pequeñas. Y sí, ese es el aspecto que tiene mi mesa desde hace unos días ^^ ]
Romance de Bernal Francés, sobre el que he decidido hacer mi trabajo de Literatura Medieval.
Tralará, tralará, quiero acabarlo ya …
Hoy me ha venido a la mente la mañana que pasé en la biblio hará… una semana.
Un jueves, tranquilamente, me dirigí a la Biblioteca María Moliner, con todos mis buenos propósitos de sacar libros para terminar de documentarme para ese estupendo, largo, laborioso y complicado trabajo de Literatura Medieval que tengo que entregar el 4 de Marzo.
[Ya sabéis por qué no respondo mails largos -perdón, Lyl-, por qué no actualizo Journals -perdón, DAfriends-, por qué no leo por RM y LGG -perdón, foristas-, por qué no hago la estantería y me apunto al Reto de una vez -perdón, BC-, por qué no quedo para cafés -perdón Katia, Andrés, Lyl, Pilar... uf, esta lista es interminable-, etc]
…quéparéntesismásgrande…
Prosigo:
Érase una vez una niña, ingenua, buena estudiante y con mejores propósitos, entrando en la biblio de su Universidad. Pide los libros. Estupendo, tres están en Huesca y Teruel, me los traerán.
Averigua -¡ella solita!- la diferencia entre Sala General, Especializada y Hemeroteca, mas salas anexas, salas comunes, fotocopiadora, varias escaleras externas e internas, salas que se comunican, etc.
No cae en la tentación de intentar llevarse una Hispanic Review de la Hemeroteca. Descubre enchufes para laptops y flexos de mesas individuales para estudiar.
Hay un montón de libros sobre el Romancero O.o
Los ordenadores son más patatas que mi querido y viejo amigo Tocho.
Hay muchamuchamucha gente en la biblio.
Hay libros muymuy viejos que quiero cotillear.
Puedes campar a tus anchas, es un espacio libre de humos, con libros, mesas y bolígrafos.
Y puedes leer tranquilamente, tienes muchos ejemplares a consultar, mola eso de perderse por las estanterías y quiero acampar alguna noche allí dentro.
Y da tiempo a dibujar cosas como éstas:
La señorita Ladynere seguirá narrando sus increíbles descubrimientos en el siguiente capítulo de Una mañana en la biblioteca


