Dice Pascal Quignard:
“Los que aman ardientemente los libros constituyen, sin saberlo, la única sociedad secreta excepcionalmente individualizada. Sin que lleguen a encontrarse nunca, se parecen gracias a la curiosidad por todo y a un disociación sin edad.
“Sus elecciones no se corresponden nunca con las de los editores, es decir, las del mercado. Ni con las de los profesores, es decir, las del código. Ni con las de los historiadores, es decir, las del poder.
“No respetan el gusto de los demás. Prefieren alojarse en los intersticios y los repliegues, la soledad, los olvidos, los confines el tiempo, las costumbres apasionadas, las zonas de sombra, los bosques de ciervos, los cortapapeles de marfil.
“Forman por sí mismos una biblioteca de vidas breves pero numerosas. Se leen entre sí en silencio, a la luz de las velas, en un rincón de su biblioteca, mientras que la casta de los guerreros se mata estruendosamente en los campos de batalla y la de los comerciantes se devora desgañitándose bajo la luz que cae a plomo sobre las plazas de los burgos o sobre la superficie de las pantallas grises, rectangulares y fascinantes que han sustituido a esas plazas”
Hemos de vivir en un mundo sustentado por unas cuantas palabras y, si las destruimos, tendremos que sustituirlas por otras. Ellas son los verdaderos atlas del mundo; si una de ellas nos falta antes de tiempo, nuestro universo se arruina. Juan de Mairena, Antonio Machado.
Lether_Ireth
Enero 10th, 2008 at 11:36 pm
Unas bonitas palabras, unas bonitas caras las de la espuma en el café (algún día tenemos que hacerlo)
Me quedo con lo de “los que aman ardientemente los libros forman sin saberlo la única sociedad secreta individualizada”
Es increíble lo bien que escriben algunos ehh xD