Algunas citas escogidas de Juego de tronos, de la saga Canción de Hielo y Fuego de George RR Martin.
Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
______Movió los dedos ante el rostro. Sintió el desplazamiento del aire, pero no vio nada. Estaba a ciegas. “Un danzarín del agua ve con todos los sentidos”, recordó (…) “Todos los pasillos llevan a alguna parte. Si hay una entrada, hay una salida. El miedo hiere más que las espadas”. Arya no iba a tener miedo.
_______Le pregunté por qué cada eslabón era de un metal diferente (…) El collar debe recordar a un maestre que sirve al reino. Los grandes señores son el oro y los caballeros el acero (…) Para hacer la cadena se necesita todo tipo de material, igual que la tierra necesita de todo tipo de hombres.
________Una vez, el Septón Supremo me dijo que el sufrimiento es el precio que pagamos por nuestros pecados. Si eso es cierto, decidme, Lord Eddard… ¿por qué son siempre los inocentes los que más sufren cuando vosotros, los grandes señores, jugáis al juego de tronos?
______¿Qué es el honor, comparado con el amor de una mujer? ¿Qué es el deber, comparado con el calor de un hijo recién nacido entre los brazos o el recuerdo de la sonrisa de un hermano? Aire y palabras. Aire y palabras. Sólo somos humanos y los dioses nos hicieron para el amor. Es nuestra mayor gloria y nuestra peor tragedia.
_______“Aquí” era un silencio en la noche, sombras y luz de luna, una gruesa alfombra de hojas muertas, riscos frondosos en pendiente suave hasta el fondo del arroyo.
“Aquí” era su hijo a lomos de un semental, volviendo la vista atrás por última vez para mirarla, levantando la espada en gesto de saludo.
“Aquí” era la llamada del cuerno de guerra de Maege Mormont, un sonido grave y prolongado que retumbó en el valle, para informarlos de que el último de los jinetes de Jaime había entrado en la trampa.
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Hemos de vivir en un mundo sustentado por unas cuantas palabras y, si las destruimos, tendremos que sustituirlas por otras. Ellas son los verdaderos atlas del mundo; si una de ellas nos falta antes de tiempo, nuestro universo se arruina. Juan de Mairena, Antonio Machado.
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