Cuando hablo del cierzo de Zaragoza, las personas de fuera de la provincia, me suelen preguntar qué es.
Es el aire, brisa fuerte, ventolera, etc…
Ya Catón hablaba de él:
Ventus cercius cum loquare buccam implet
o lo que es lo mismo:
El viento cierzo, cuando hablas, te llena la boca.
Pretender llegar peinada a algún sitio un día de cierzo es tarea ardua, por no decir imposible.
Pero es una de las cosas que más amo de Zaragoza. Por eso suelo estar siempre en la ciudad del cierzo, ains.


Nere, que harías tú sin tu Zgz?
^^
Besikos wapa.
TK
He leido tu comentario en el blog de Gonzalo. Y he de decir que yo viajo contigo a Tuva todas las noches también.
Cuando voy en el metro, cuando necesito desplegar mis alas y evadirme de esta ciudad. Viajo a tuva, y huelo la estepa.
Me alegra saber que hay otra persona como yo, viajando al mismo lugar.
Kâlü:
Que sepas que llevo media hora mirando esa pregunta.
Sí, quiero viajar, quiero salir, quiero … pero también quiero a mi ciudad, me encanta.
E invito a todos a probar el cierzo, ains.
¡¡Besicos!!
Carla:
A mí también me alegra saber que hay más personas fugándose a Tuva.
Yo llevo viajando varias noches a Tuva, porque es un libro para leer despacio, con atención, con traquilidad, dejandote engañar con las letras para que parezca que estés tú también cabalgando con ellos. Ojalá.
Un beso!