Leyendo ayer uno de los ensayos de Montaigne que más me gustan y releo como mínimo una vez al mes -De la amistad-, recordé una cita que tenía por ahí apuntada, de un fragmento de Cicerón que leí el año pasado.
Me ha costado encontrar el papelito, pero lo logré.
Y me volví a maravillar como la primera vez que la leí.


La amistad, sin duda, no es ninguna otra cosa que un sentir común en las cosas divinas y humanas, unido con una benevolencia llena de amor. En verdad que no sé yo si los dioses inmortales habrán dado a los humanos alguna cosa mejor que ella, excepto la sabiduría.

De amicitiae, CICERÓN

Dedicados a estos últimos cuatro meses de amistades extrañas, de mensajes de texto cada dos semanas, de emails con abreviaturas, de llamadas de horas o de conversaciones de besugos.
Y que cada cual piense en la opción que quiera.

Para los amigos tangibles, intangibles, imaginarios o reales.

Recomiendo el ensayo De la amistad de Montaigne
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(SeacercaelSalónylosfreehughsespachurradores)