Me duelen las orejas.
Me han advertido de que ya puedo ir a la cárcel.
Mi móvil echa humo.
Han desgastado mi nombre.
¡Quiero esconderme debajo de la cama!
Soy la tesorera para entrar a la tienda a comprar “los útiles absolutamente imprescindibles y necesarios para una celebración de tal calibre”
Mi hermana me dio un susto ayer a medianoche.
Me han dicho que ya soy demasiado mayor para creer en la magia.

Sí, adivinasteis.
Tal día como hoy, hará dieciocho años, esta personita vio el mundo por primera vez.