Relajada, en la ducha, bajas esa muralla que muestras al mundo. El agua ardiente resbalando por tu espalda te hace estremecer al sentir un contacto así. Tu pelo mojado tapa tu rostro por el cual, sin avisar, se desliza una lágrima. No, sólo era una fugitiva, tampoco tienes ánimos de derramarlas.
No es eso lo que sucede… Ahora sólo sientes una gran decepción en tu interior y te defiendes de esta etapa de la vida que te tocar vivir con ese escepticismo que pareces haberte puesto como máscara.
Esa muralla, que el mundo no nota, pero que está allí, esconde tus sentimientos, tu más profundos anhelos y sueños, aquellos que muy pocos conocemos.
Sonreirás, espero, al leer esto, y es lo que quiero. Que vuelvas a sonreír, porque todo va a pasar, la vida es una montaña rusa, dicen (aunque si lo prefieres puedes pensar en el palito de nuestra amada eñe), y a veces estás arriba y a veces abajo. Nosotros no somos ni tu flotador ni tu salvavidas, somos el cohete para que vuelvas a ascender, somos el aire para que te eleves de nuevo a ese mundo que sólo tú sabes crear, del que sólo tú posees la llave, donde unos ojos violetas esperan pacientemente tu orden…

Espero que esos abrazos espachurrugadores de los que tanto te hablo por el msn te sientes bien cuando nos veamos. Porque desde aquí, tu correctora gratuita, tu admiradora más fanática, tu amiga, te envía millones de besos de esos que no conocen la palabra distancia.

Y porque ya sólo queda una semana…

(Salió sin querer, tenía que escribirlo.
La persona a la que va dirigido lo sabe de sobras, espero. Y también espero que le arranque una pequeña sonrisa, aunque sea sólo por pensar en la de collejas que me tiene que dar dentro de una semanita ^^
Porque no te sé hacer un homenaje que esté a tu altura, guapa, y sólo me salió ésto, sorry…)